IRU ha recibido con satisfacción el Plan de Acción Industrial de la Comisión Europea para el sector automovilístico europeo, destacando su enfoque en incentivos y el acceso a infraestructura para impulsar la adopción de vehículos de emisiones cero en el transporte comercial por carretera. No obstante, la organización expresa su preocupación por la falta de opciones tecnológicas diversas, dado que solo se promueve la tecnología de baterías eléctricas como solución limpia, y por los posibles mandatos de compra para las flotas corporativas.
El Plan de Acción Europeo establece una hoja de ruta para la transición de la industria automotriz hacia vehículos más limpios, conectados y automatizados. IRU valora el enfoque en movilidad limpia y las condiciones que facilitarán el despliegue de vehículos eléctricos. Sin embargo, critica que el plan se limite a la tecnología de baterías eléctricas, sin considerar otras alternativas como los combustibles neutros en carbono, los biocombustibles, el hidrógeno o los combustibles renovables.
Raluca Marian, Directora de IRU UE, ha subrayado que estos combustibles alternativos están ausentes del plan, a pesar de que los Estados miembros tienen la obligación legal de desarrollar infraestructuras de repostaje de hidrógeno. Además, ha señalado que el recientemente publicado Clean Industrial Deal menciona el hidrógeno solo para la aviación y el transporte marítimo, lo que refuerza la percepción de que la UE apuesta exclusivamente por la tecnología de baterías eléctricas.
En cuanto a la regulación de CO₂, aunque el plan reconoce la falta de condiciones adecuadas para la adopción de vehículos eléctricos, IRU lamenta que la Comisión Europea no haya previsto una revisión temprana de las normas de CO₂ para vehículos pesados. Una revisión es esencial para alinear los objetivos de reducción de emisiones con las condiciones reales y para incluir tecnologías de combustibles limpios en el marco regulatorio.
Respecto a la infraestructura, IRU valora la atención prestada por la Comisión a la expansión de la red de recarga, aunque advierte sobre el riesgo de depender exclusivamente de la implementación del Reglamento sobre Infraestructura de Combustibles Alternativos (AFIR). Aunque el plan reconoce la necesidad de infraestructura de recarga en depósitos y centros de distribución, no proporciona soluciones concretas.
Dado que el 70% del transporte de mercancías en la UE es de alcance regional y local, IRU señala que el AFIR por sí solo no será suficiente para cubrir las necesidades del transporte pesado. Sin embargo, la organización aprecia el reconocimiento de los taxis y otras flotas urbanas, así como la referencia a los autobuses y autocares en la Comunicación «Descarbonizar las flotas corporativas».
Raluca Marian enfatiza que los operadores de transporte necesitan una estrategia de infraestructura integral que extienda la red de recarga y repostaje más allá de la red RTE-T para garantizar su viabilidad en operaciones reales.
Por otro lado, IRU reconoce los incentivos propuestos en el plan para la ecologización de las flotas corporativas, ya que podrían acelerar la adopción de vehículos pesados de emisiones cero. Las modificaciones a la Directiva sobre la Euroviñeta y las revisiones de las normas sobre pesos y dimensiones, diseñadas para garantizar una carga útil equitativa con los vehículos diésel, son considerados avances positivos.
Además, la armonización de los plazos de aplicación para incluir remolques en la Directiva sobre la Euroviñeta con la normativa existente ofrecería mayor claridad a los operadores de transporte, permitiéndoles planificar e invertir con confianza.
La Comunicación «Descarbonizar las flotas corporativas» también insta a los Estados miembros a fomentar la adopción de vehículos de emisiones cero. Sin embargo, persisten dudas sobre los posibles mandatos de compra para las flotas corporativas. IRU advierte que cualquier obligación impuesta sin el apoyo financiero y regulatorio adecuado podría representar una carga excesiva para los operadores de transporte comercial.
En este sentido, Raluca Marian destaca que los incentivos y el acceso a infraestructura de recarga son requisitos fundamentales para la adopción efectiva de los vehículos eléctricos de batería. Aunque IRU valora su inclusión en el plan y en la comunicación, sigue preocupada por el riesgo de una regulación de la demanda que imponga objetivos de compra obligatorios.
La anunciada ley sobre la ecologización de las flotas corporativas es motivo de inquietud para el sector del transporte, ya que podría introducir cuotas de compra obligatorias. Incluso si estas cuotas se imponen a los cargadores, lo que parece poco viable en la práctica, podrían distorsionar el mercado y afectar gravemente a muchos operadores.
Raluca Marian cuestiona la viabilidad de imponer mandatos de compra obligatorios cuando aún existen importantes déficits en las condiciones propicias para la adopción de vehículos de emisiones cero. Además, subraya la falta de evidencia que demuestre que la demanda de estos vehículos no aumentará de manera natural una vez que las condiciones adecuadas estén en su lugar.
Ante este panorama, IRU continuará colaborando con los responsables políticos de la UE para garantizar que las necesidades del sector del transporte comercial por carretera se reflejen adecuadamente en los marcos normativos y de financiación de la UE.